El cáncer de mama ocupa el segundo lugar a nivel mundial como causa de muerte en la mujer, y cada vez es más frecuente en la población joven entre los 30 y los 50 años de edad, siendo además, más agresivo en este grupo etario. Es justamente esta población la que más se beneficia de la reconstrucción de mama.

En este mes de octubre, dedicado al Cáncer de Mama, quiero alzar mi voz  para enfatizar dos puntos claves, el primero es  crear conciencia  de la importancia que tiene la detección temprana del mismo. A través de un autoexamen de mama hecho apropiadamente todos los meses podemos ser capaces de salvar nuestras vidas y no morir indignamente de este mal, buscando ayuda profesional con tiempo y sin dilación.

Otro punto a enfatizar, es la importancia de ver la reconstrucción de mama como parte integral del tratamiento de esta enfermedad y no como algo puramente estético, superfluo y banal. El aspecto físico de las mamas es muy importante para el bienestar emocional de toda paciente que padece o padeció de cáncer de mama, lo cual repercute directamente en la evolución de dicha enfermedad y en el éxito al tratamiento.

Desde la década de los 80’s en Norteamérica se adopta la reconstrucción mamaria como un complemento importante en el tratamiento del Cáncer de Mama. Es hora de que nuestro país haga eco de esa invaluable conducta y se vea como lo que es, la culminación de un proceso de sanación, sin la cual no quedaría totalmente completado el proceso de curación.

Existen distintos tipos de reconstrucción mamaria, pudiéndose catalogar en dos grandes grupos, la reconstrucción mamaria inmediata y la reconstrucción mamaria tardía.

La reconstrucción mamaria inmediata es aquella que se realiza junto con la mastectomía o extirpación del tejido mamario. Y la tardía es la que se lleva a cabo al tiempo de haberse realizado la mastectomía.

Aquellas pacientes con estadios tempranos de la enfermedad son candidatas a la reconstrucción inmediata (estadios I y II). En la reconstrucción mamaria inmediata se emplean expansores y prótesis o implantes mamarios, siendo ésta, por mucho, la preferida por mí, ya que la mujer nunca llega a sentirse amputada y ese aspecto influye mucho en su recuperación y en su estado de ánimo.

La reconstrucción mamaria tardía se realiza luego de completar el tratamiento oncológico, incluyendo la quimioterapia y la radioterapia, siendo la mejor opción en las pacientes con estadios más avanzados. Para este tipo de procedimiento quirúrgico empleamos colgajos, siendo los más usados el colgajo del músculo dorsal ancho (en la espalda) y el colgajo TRAM, con el músculo recto abdominal (en la pared abdominal).

Estamos trabajando y seguiremos, Dios mediante, concientizando, apoyando, educando a nuestras mujeres dominicanas para que cuiden de sus mamas, y llevándoles la posibilidad de reconstruirse a aquellas que padecen la enfermedad. Nuestro interés es poner al servicio de nuestra población todo nuestro conocimiento sobre el cáncer de mama, con un enfoque profesional y una vivencia personal, ya que hace 2 años fui diagnosticada con Cáncer de Mama.

Por último, mi consejo sincero para todas las dominicanas es que pongan especial atención al cuidado de sus mamas, no esperando a los 35 años para irse a chequear, sino de inmediato si se detectan en su autoexamen cualquier anomalía (bultito). Para las ya diagnosticadas, mi recomendación es afrontar la enfermedad con actitud positiva y optimista, como una verdadera guerrera, de la mano de un profesional competente en esta área.

En el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares, INCART tenemos más de 4 años sirviendo a la población más vulnerable, y donde  trabajamos arduamente para cambiar el enfoque del tratamiento del Cáncer de Mama. Nuestro compromiso y nuestra motivación es que se contemple la Reconstrucción de Mama como parte integral del abordaje terapéutico de tan terrible enfermedad.


Publicado en el:  Periódico El Nacional

 

 


Por: Dra. Gianna Ramos
Cirujana Plástica, Reconstructiva y Estética
| Departamento de Cirugía INCART