Por: Dr. Ignacio Bengoa
Nefrólogo – Cirujano Transplantólogo
| Coordinador de la Unidad de Nefrología, INCART


Sin importar en que parte del cuerpo se desarrolle el cáncer, uno de los órganos más afectados tanto por el padecimiento como por el tratamiento es el riñón, causando insuficiencia renal aguda, que es un mal funcionamiento de los riñones, de modo que no pueden realizar la función vital de filtrar las sustancias de desecho de la sangre.

Los riñones son dos órganos en forma de habichuela, y cada uno de ellos tiene aproximadamente el tamaño del puño de una mano. Están ubicados en la parte posterior del abdomen, a ambos lados de la columna vertebral. Los riñones sanos producen hormonas que el cuerpo necesita para algunas funciones importantes, se ocupan de limpiar la sangre y eliminan el líquido en exceso en forma de orina, es decir que actúan como un filtro, para retirar de la sangre el exceso de agua y los productos de desecho.

La insuficiencia renal aguda puede producirse por disminución del aporte sanguíneo a los riñones, por fármacos o infecciones, daño a los propios riñones o bloqueo del sistema urinario. La causa más común de insuficiencia renal repentina ocurre dentro del riñón. Conocida como necrosis tubular aguda, que es la muerte de las células dentro del riñón que actúan como el filtro de la sangre. Estas células mueren cuando son privadas de oxígeno, con frecuencia debido a complicaciones quirúrgicas o a los efectos secundarios de ciertos medicamentos.

Por otro lado, los agentes de quimioterapia están diseñados para matar las células cancerosas, pero también afectan a las células normales en el organismo. El resultado del daño renal es provocado si suficientes células mueren o se dañan con la administración de la quimioterapia. El daño renal puede ser temporal o permanente.

Los daños renales se tratan cuidadosamente para controlar las complicaciones potencialmente mortales. Esto puede conseguirse de varias maneras, como con sulfato de poliestireno sódico, modificación de la dieta, diuréticos, fármacos o diálisis.

Sulfato de poliestireno sódico: Esta medicación ayuda a reducir la cantidad de potasio en la sangre al unirse con el potasio en el estómago o el intestino, de manera que usted lo excreta.

Modificación de la dieta: Es posible que su médico le recomiende que limite algunas sustancias que normalmente se excretan por el riñón. Entre estas sustancias están las comidas ricas en proteínas, sodio (sal) y potasio.

Diuréticos: Es posible que su médico le recete un diurético para aumentar la cantidad de agua que excreta por la orina. 

Fármacos: La amifostina (Ethyol®), el tiosulfato sódico y el dietiolditiocarbamato pueden ayudarle a prevenir o reducir la toxicidad renal asociada al cisplatino.

Diálisis: La diálisis es el uso de una máquina para eliminar el exceso de desechos y líquido. Se redirige su sangre a través de la máquina de diálisis y luego vuelve nuevamente a su cuerpo. La diálisis no es necesaria en todos los pacientes, pero puede salvarle la vida, especialmente si tiene niveles muy altos de potasio en la sangre.

Es posible que no tenga ningún síntoma de daño renal. Sin embargo, informe inmediatamente a su médico si muestra cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Náuseas o vómitos
  • Debilidad muscular
  • Dolor o urgencia al orinar
  • Sangre en la orina
  • Orina oscura
  • Disminución de la cantidad de orina o la frecuencia

Teniendo en cuenta que todo lo que ingerimos y bebemos debe eliminarse por la orina, es necesario adoptar una serie de medidas dietéticas y evitar ciertos medicamentos para minimizar el trabajo de los riñones.  Algunas recomendaciones para la protección renal son:

  1. Evitar medicamentos nefrotóxicos:
    • Antibióticos: Aminoglucósidos (Gentamicina-Amikacina), Cefalosporinas, Anfotericina B, Sulfas, Tetraciclinas, Vancomicina.
    • AINES: Aspirina, Ibuprofeno, Ketoralaco, Diclofenaco, Naproxeno.
  2. Dieta baja en sal: No consumir sopitas, ni condimentar las comidas con adobos artificiales.
  3. Mantener una ingesta proteica: (Entre 0,6 y 0,8 Gr/KG De Peso corporal al día).
  4. Mantener controlada la presión arterial.
  5. Mejorar el control glucémico, si es diabético.
  6. Mantener control del peso corporal.
  7. No fumar.
  8. Aumentar el ejercicio físico.
  9. Control de las infecciones urinarias.
  10. Mantener control de los lípidos: El objetivo es mantener un Colesterol (LDL < 100 MG/DL).


Ante cualquier síntoma, debe acudir a su médico de cabecera.


Publicado en el:  Periódico El Nacional

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